domingo, 30 de octubre de 2011

'Esto lo hace cualquiera' de Lourdes G. de Nicolás

Este sábado 29 de octubre de atardecer menguante en el páramo castellano, ha sido el que ha abierto la cortina al fruto del nuevo trabajo de la artista vallisoletana Lourdes García de Nicolás, que con la brillantez metafórica del título, 'Eso lo hace cualquiera', nos muestra, hasta el 6 de noviembre, más de veinte piezas al óleo en la LA SALA (Cigüñuela).

Una exposición basada en la franqueza creativa de lo cotidiano, lo próximo y doméstico y que la pintora plasma en un pequeño soporte a la perfección. Sugerentes formas que nos son familiares y que nos reconfortan con sólo mirarlas. Son óleos de una técnica bien desarrollada que cualquier matiz de color no está sin más. Cada composición y equilibrio del color, buscan desde la sencillez natural del arte verdadero, alentarnos la mirada en ese espacio, con una cálida reflexión a su creación interior.  Delicadamente apoyadas sobre un fragmento o moldura, reposan las obras sobre la blanca pared, lo que las da más proximidad con la mirada del espectador y con ello la autora busca ensamblar cada pieza en el propio concepto que le de sentido. Incluye la muestra una serie de piezas de mayor tamaño, algunas que rompen la simetría de sus formas y se complementan hasta el punto de parecer formar parte una de la otra, como si de un díptico se tratara. son figuras en movimiento constante, pero a la vez suspendidas desde las líneas geométricas.

Parece obvio que la belleza natural del páramo de los Torozos no escape a la obra de García de Nicolás y es ahí donde se muestra por vez primera. De la forma más natural y sincera. En un entorno que obliga a desplazarnos y serpentear esas carreteras apartadas al ruido de la ciudad. Un añadido a ese viaje viendo la profundidad del paisaje en el horizonte hasta divisar el predominio de la torre, que nos conducirá a través del cobijo de sus calles, hasta esa calleja de subida que da a la fuente con las bicis: junto ahí está LA SALA, que abriera ya hace unos años a pesar de las vicisitudes, su valedor artista y hospitalario José Luis. Perfecta simbiosis de este arte que escribe colores con la sinceridad de sus palabras y el esfuerzo sincero de extender esa palabra con su aire y sus blancas paredes.
Los surcos no se labran en la tierra con el hierro, es el aire el que lo permite.

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